miércoles, 10 de agosto de 2011

6. La chispa del fuego

Cuando le he preguntado a mi madre cómo se le declaró mi padre (primero para novio y luego para marido) su respuesta ha tenido la insólita y, en este caso, decepcionante capacidad de dejar sin sentido mi pregunta: "Simplemente lo hablamos", me ha dicho, anulando así el cómo debido a que, según ella, jamás existió declaración.

-¿Y dónde lo hablasteis? -le he preguntado luego.
-En ningún sitio. No sé... Paseando.

Tampoco hubo dónde.

Se podría decir, atendiendo a estos datos, que mis padres empezaron a ser novios porque eran amigos y lo de ser novios fue la única razón por la que se casaron. "Simplemente". Una línea continua, una evolución sin hitos, sin discontinuidades ni interrupciones. Todo perfectamente natural. Todo imperfectamente humano, como una historia sin batallas o una batalla sin muertos.

Cuando ha llegado mi padre le he hecho la misma pregunta y su reacción, al contrario que la de mi madre, ha sido asombrosa: ha sonreído, se ha pasado una mano por la calva y me ha contestado, mirando humilladamente hacia el suelo, que aún le daba vergüenza recordar aquel momento y que, si acaso, me lo contaría cuando se pasara con el vino. Luego, hablando más para sí mismo que para el resto de los que le escuchaban, ha murmurado algo sobre cinco vueltas alrededor de una manzana antes de decidirse y sobre cierto papel que alguien le ayudó a escribir. Mi madre le ha mirado entonces extrañada, interrogante, como si aquella fuera la primera noticia que hubiera recibido sobre el asunto. Ignorante de todo, su primer impulso ha sido el de negar los hechos: "Eso te lo acabas de inventar".

La mejor improvisación, dicen, es aquella que más se prepara. El objetivo del arte -si es que de verdad pretende serlo- pasa por disfrazar de naturalidad lo que ha sido premeditado y que el público, en consecuencia, intuya la chispa del genio en el lugar donde se acumulan, pudorosamente, las pesadas horas de trabajo. A falta pues de más indagaciones sobre el caso, el debate no puede plantearse más atractivo: mientras que para mi madre no existieron decisiones puntuales en su vida sentimental para mi padre no sólo existieron sino que, además, resultaron traumáticas. Mi única opción es la de seguir investigando porque, natural o artificialmente, la vida me fue en ello.

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